lunes, 1 de junio de 2015

Isabel Buendía- escritora y filóloga



Isabel Buendía es una viajera incansable, una ciudadana del mundo, fuentealameña de nacimiento, catalana en su infancia y adolescencia y murciana en la actualidad. Su literatura es un reflejo fiel de sus pasos por lugares del planeta, de este modo, sus creaciones tienen el mismo aire viajero y exótico que la caracteriza. Es filóloga en ciernes, esto remarca lo comprometido de su vocación con la literatura, que no solo quiere crear sino acercarse lo máximo posible a las fuentes y los grandes maestros que han marcado la historia de la literatura. Pero por encima de todos los calificativos anteriores, por encima de todo es una gran compañera y una gran mujer. 


Enrique Gambín López- ¿Cómo te defines? Tú iniciaste estudios de ingeniería, algo en apariencia muy lejano a la literatura, pero precisamente tu entrada al mundo literario fue siendo finalista del Premio de Nacional Relato Científico. ¿Qué te impulsó a adentrarte en el mundo de la escritura?
Isabel Buendía-Siempre me costó elegir entre ciencias y letras, yo quería aprenderlo todo. En realidad mucho antes de ser finalista de ese premio, colaboré en prensa en Girona, donde viví todos mis años de formación, y antes de eso, ya en el colegio se hacía una revista que dirigí durante dos años, entre mis 12 y 13 años, así que el mundo de la escritura forma parte de mí desde muy temprano en mi vida.

E.G.L.- ¿Qué ha significado y significa Lola López Mondéjar en tu trayectoria en la literatura?
I.B. Lola ha sido, y es, maestra y amiga. Fui alumna de sus talleres de Escritura Creativa en la Biblioteca Regional de Murcia desde su inicio; ella es una escritora de altura que como profesora de los talleres es una fuente inagotable de sugerencias literarias y motivación, y como directora de grupos es insuperable. Todos los alumnos recordamos nuestro paso por los talleres como una magnífica y enriquecedora experiencia.

E.G.L.- Hace unos años decidiste entrar en la Universidad de Murcia a iniciar el Grado en Lengua y Literatura Españolas, donde coincidimos y hemos podido aprender de expertos como Eloy Sánchez Rosillo, César Oliva, Mariano de Paco, Díez de Revenga, Vicente Cervera, entre otros… ¿En qué medida contribuye el ser alumna de este grado a tu actividad como escritora?
I.B. Volver a las aulas ha sido un auténtico placer, estudiar sólo por el gusto de aprender es algo muy grato. Por otra parte, el contacto con vosotros, mis jóvenes compañeros es un gran regalo, los que he tenido la suerte de conocer mejor sois personas maravillosas, con coraje, con ideas, con ganas de navegar por la vida, y me encanta adivinar en vosotros vuestra progresión. En cuanto a los profesores, los nombres que citas y otros que no nombras, son sin duda intelectuales de primera categoría a los que es una suerte tener como profesores. Para mí, sentarme a escuchar a César, a Vicente o a José Mª Pozuelo, no ha sido una tarea, sino un auténtico disfrute, a pesar de que a veces he tenido que hacer malabarismos para compatibilizar mi trabajo con algunas clases. Y en general, además de aportarme nuevos conocimientos, las clases han contribuido a ordenar los ya adquiridos. Como escritora, conocer y ordenar las fuentes es fundamental, aparte de las numerosas sugerencias que aporta constantemente la vida universitaria.

E.G.L.- Se podría decir que tienes un alma viajera y cosmopolita, en tu propia biografía se refleja, además de en tu gran pasión por los viajes. Esto queda patente en tu libro Un millón de pasos donde se narra la historia de un viaje exterior e interior, en el incomparable marco del Camino de Santiago, lleno de tanta significación. ¿Cómo fue el camino que siguió hasta tener en las manos tu primera novela?
I.B. Pues el camino que va desde escribir una obra hasta verla publicada es duro y, en ocasiones, puede ser infinito. En este caso, afortunadamente, no fue demasiado largo, tras intentarlo en algunas editoriales, se lo presenté a la editorial murciana Tres Fronteras que me respondió afirmativamente, y a partir de ese momento todo fue fluido y fácil hasta tener en mis manos ese libro al que tengo un cariño muy especial por ser el primero, y porque me ha dado muchas y muy agradables
sorpresas, como por ejemplo recibir mensajes de lectores desde puntos del planeta tan alejados como Brasil o Tasmania.

E.G.L.- Ese peregrinaje que experimentan los personajes de tu obra, es el marco en el que se entremezclan amor y aventura. ¿Qué es lo que más te atrajo de tu experiencia en el Camino de Santiago para que tomaras la decisión de enmarcar allí tu obra?
I.B. El Camino de Santiago fue para mí una experiencia fundamental, me hizo crecer; te podría decir que después de caminar casi mil quilómetros ininterrumpidamente, te sientes con una fuerza indestructible, descubres que tus límites físicos y mentales se pueden ampliar de un modo que nunca habías imaginado, así como tu tolerancia al cansancio, a los imprevistos, a las costumbres de otras personas que proceden de culturas distintas…

 Es una experiencia mágica que me marcó muy positivamente y me ofreció tal cantidad de estímulos, sugerencias y sorpresas que volví a casa con la idea clara de escribir sobre el Camino. Quizás lo más impactante, como dice Marina, la protagonista, cuando ya ha llegado a Santiago, es esa sensación de relatividad, de sentirte grande y poderosa y al mismo tiempo pequeña e insignificante.

E.G.L.- ¿Qué destacaría de los personajes protagonistas de la obra?
I.B. Los protagonistas son personas que se buscan a sí mismas, como la mayoría de gentes que van al Camino, que tratan de ver qué hay un poco más allá de la cotidianeidad, que se atreven a dejar sus comodidades y emprender una aventura de austeridad y esfuerzo que no les va a dar ninguna recompensa material, únicamente les dará la medida de su talla como personas, y por ahí van descubriendo destellos nuevos de sí mismos.

E.G.L.- El recorrido que has hecho con tu primera novela es de más de Un millón de pasos. Ha sido todo un éxito, hasta el punto que fue reeditada. ¿Cómo has vivido este éxito?
I.B. Pues con una enorme satisfacción, es muy gratificante lo que te decía, que me escriban personas, algunas de lugares lejanísimos para contarme su experiencia, que se han sentido identificadas con los personajes de mi libro… Te sorprendería saber cuantas historias de amor y de amistad indestructibles se forjan en el Camino y cómo pueden ser tan paralelas.


E.G.L.- El año pasado, de la mano de La fea burguesía, volviste a publicar. Esta vez, el libro fue Amarillo Luciérnaga que tuvo un gran éxito de crítica. ¿Qué destacaría de este libro y del proyecto llevado a cabo por el resto de autoras y tú?
I.B. Antes de Amarillo Luciérnaga publiqué relatos en otros dos libros colectivos, pero Amarillo Luciérnaga ha sido un proyecto cooperativo con Mª José Benito y Encarna Carrillo que ha durado tres años desde su inicio. Ha sido muy estimulante y enriquecedor trabajar a seis manos, aunque manteniendo la individualidad de cada autora en los relatos. Hemos creado un libro del que nos sentimos muy satisfechas y al tiempo hemos estrechado nuestros lazos de amistad, lo cual no es nada habitual.

E.G.L.- Lograste que la gran escritora y columnista Maruja Torres presentara tu libro en Barcelona. ¿Cómo fue la experiencia con Maruja?
I.B. Maruja Torres, además de ser una figura indiscutible del periodismo, una pionera, y una escritora admirable, a la que le han sido otorgados los premios Nadal y Planeta, es una mujer excepcional; fue muy cercana y generosísima con nosotras.
Fue un gran honor que nos presentara en Barcelona y un placer inolvidable compartir unas horas con ella.

E.G.L.- ¿Qué nuevos proyectos tienes para el futuro?
Pues ando dándole vueltas a una nueva novela, pero de momento está en proceso de documentación. El proyecto más inmediato es acabar el grado y viajar un poco. La escritura está siempre ahí, escribo todos los días, pero cuando acabe la fase de documentación, tocará sumergirse de lleno en la escritura para darle forma definitiva a esta nueva historia.

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