miércoles, 11 de marzo de 2015

Efraín Bartolomé- Poeta


EFRAÍN BARTOLOMÉ (Ocosingo, Chiapas, 1950). Su obra poética, que llega ya a los veinte títulos, ha sido reunida en los volúmenes AGUA LUSTRAL Poesía 1982-1987, Col. Lecturas mexicanas, CNCA, México, 1994; OFICIO: ARDER Obra poética 1982-1997, Col. Poemas y Ensayos, Universidad Nacional Autónoma de México, 1999; y EL SER QUE SOMOS, Col. Antologías, Editorial Renacimiento, Sevilla, 2006. También en España apareció recientemente el libro Cuadernos contra el ángel, Ediciones Valparaíso, Granada, 2013. 

Enrique Gambín López- ¿Cómo se define?

Efraín Bartolomé- Como un servidor fiel de la gran Diosa.

E.G.L.-¿Qué paisaje considera como el más importante en su vida?

E.B.- El paisaje del alma, con sus luces y sus sombras, con sus cimas y sus simas, con sus lisuras y sus anfractuosidades.

E.G.L.-Es usted psicólogo, en su caso la etimología griega que da origen a esa palabra se cumple a la perfección porque en su poesía se combina el "logos" con la "psique", pero en un tono nada pesimista sino admirado por el mundo que le rodea. Vivimos tiempos de depresión profunda, en el que la gente no es capaz de ver la luz. ¿Cree que la buena poesía bien entendida podría ser una buena terapia?

E.B.- Conviene recordar que, en la antigüedad, para que un aspirante a poeta fuera iniciado en los misterios, tenía que cumplir una función curativa en su sociedad: ser médico, o intérprete de sueños, o intérprete del Oráculo. No es accidental: en todos estos casos el aspirante está en contacto permanente con la emoción humana: con el dolor, con la ira, con los temores, con las angustias, con las alegrías, con las emociones sombrías y con las luminosas. Yo elegí la psicoterapia como campo de ejercicio profesional y la poesía fue mi pasión desde niño. En los dos campos se trabaja con las emociones. Si un poema no tiene un origen emocional, no tendrá destino emocional. Cuando eso sucede el poema nace muerto. Aunque esté bien hecho formalmente no pasa de ahí, de cascarón vacío. Lo dije hace años en un epigrama llamado

FONDO Y FORMA

El hombre aquel ya estaba muerto.
Sólo forma quedaba: cuerpo desierto.

El conocimiento que sobre las emociones me ha dado la poesía, aunado al conocimiento que sobre el mismo tema me ha dado la ciencia del comportamiento, explican bien que esté a punto de cumplir cuarenta años de ejercicio profesional entregado y eficaz. Por algo poiesis es creación, mientras que neurosis es inmovilidad y autoderrota.


E.G.L.-Le han definido como un poeta torrencial, en cierto modo nerudiano, afirmativo, celebrativo. ¿Se considera así?

E.B.- En algunos libros es así, en otros ocurre lo contrario. Publiqué un libro en 1997 con el título de Avellanas. La razón es que, entre los celtas, la avellana es un símbolo de sabiduría concentrada: algo dulce, compacto y alimenticio, encerrado en una pequeña concha dura. Unión feliz de fondo y forma: gota de poesía. Se trataba, entonces, de sujetar el río, de oprimir el carbón hasta el diamante. Hay una sección de ese libro amparada por un epígrafe de Ahmed Rassen que dice: “Más allá de los tres versos / el poema se convierte en novela.” Me hice el reto y lo acepté. Salí victorioso. El río es torrencial o quieto, se despeña o entra en la quietud, se separa y se une, se disgrega y se congrega, es cascada y está hecho de gotas. Del mismo modo que el río, el poeta dispone de todas esas formas y las empleará según lo requiera la emoción que busca casa en el poema.

E.G.L.-Su infancia está presente en su poesía, concretamente recuerdo aquel poema Siempre!, en que recuerda a su padre. ¿Qué siente al recordar este poema y todo aquello que le inspiró para escribirlo?

E.B.- Sí, el paraíso perdido de la infancia lo recuperé en mi primer libro: Ojo de jaguar, un libro escrito entre los 25 y los 30 años, a partir del nacimiento de mi primer hijo. Fue como recuperar para el ojo infantil las maravillas que me había tocado vivir y que se perdían inexorablemente. En ese libro aparece mis padres en un poema llamado Casa paterna. El libro del que hablo se publicó en 1982. Varios años después escribí Siempre!, a raíz de una foto mía aparecida en la revista mexicana que se llama así. Al ver mi imagen en ella se me vino la cascada de imágenes de mi pueblo y mi vida de niño. Mi pueblo, puerta de entrada a lo que entonces era la Selva Lacandona, tenía tres mil habitantes y no había carretera. Todo trato con el exterior era a través de avionetas o de arriería. Las revistas y los periódicos eran un lujo para pocos. Pero mi padre siempre llevaba la revista a la casa y uno, sin saberlo, tenía en ella un espejo de México. En el momento en que escribí el poema mi padre estaba perdiendo la vista y me dolía que ya no pudiera ver la foto de su hijo en la que fue su revista política preferida. El año pasado, a los noventa y tres años, mi padre murió. Yo estaba en España y no pude regresar para su funeral. En Madrid escribí una elegía con el dolor agudizado por los diez mil kilómetros de distancia a la que me encontraba.

E.G.L.-El entorno en el que creció tan repleto de una naturaleza salvaje y libre que rodeaba Ocosingo, ¿en qué medida ha  influido en su creación poética? ¿qué sentimientos y pensamientos vienen a su mente al evocar la naturaleza que lo rodeó?

 E.B.- La gran selva fue atacada por el progreso. En los casi sesenta y cuatro años que llevo de vida pasamos de diez millones de hectáreas de vegetación primaria a tan sólo doscientas mil, y la amenaza sigue. Destruimos el templo en que vivía la Diosa, la dejamos sin casa. Mi libro Ojo de jaguar, que está a punto de aparecer por décima segunda vez, ha registrado mis deslumbramientos y mis dolores al respecto. El libro ha crecido como una criatura viva a lo largo de treinta años. Debe tener el triple de extensión de la que tenía en su primera edición. Todos los pensamientos y sentimientos esperables aparecen en ese libro. Es curioso: un libro que me parecía tan entrañablemente individual, tan mío, tan privado, ha servido para que mis lectores de Chiapas, de México y del extranjero encontraran su espejo. Así es el poder de la palabra poética cuando el poeta escribe con limpia honestidad lo que pasa en su alma.

E.G.L.-¿Hay en usted una fuerte conciencia ecológica como vemos en su poema "Jaguar en luna llena"?

 E.B.- Y en todo Ojo de jaguar. Estoy convencido de que el poeta verdadero está al servicio de la gran Diosa Deméter, a cuyo cuidado están los misterios de la germinación, el crecimiento, la foliación, la fructificación, la muerte, el enterramiento y la reproducción de la semilla. Sin vida vegetal no hay vida animal, y sin estas no hay vida humana, y sin vida humana la existencia misma de los dioses pierde sentido. No otra cosa se aprendía en la explicación de los mitos de Deméter y Kore en los misterios eleusinos. El poeta verdadero sirve a la Diosa y no a los dioses usurpadores: Zeus y el poder, Apolo y la lógica, Plutón o Hades y el dinero. El poeta honra a la Diosa y no hace discursos para el poderoso o para el buscador de poder, ni limita su conocimiento del mundo al pensamiento sistemático, ni es publicista al servicio de los señores del dinero.

E.G.L.-- Llama la atención su poema en prosa El Cadejo, un curioso animal imaginario inventado por usted y con cierto parecido a un jaguar. ¿Sigue pensando que "vive escondido en el alma de ciertos hombres".

E.B.- El Cadejo es perro y es carnero, es danta y es toro, es cabrón y es jaguar. No es una invención mía: como todo mito, es una creación colectiva. En este caso de todos los habitantes de Centroamérica, desde Chiapas hasta Nicaragua. Yo crecí con esa leyenda que se contaba a la luz de las fogatas en las noches oscuras de mi infancia, en las casas del pueblo o en los ranchos. Tras escribir el poema e integrarlo a mi libro Ojo de jaguar, en una sección llamada Lengua nocturna, sentí que había tocado una veta de oro: una especie de via regia para la exploración del alma de los habitantes de la región donde me tocó nacer. Hace un mes le puse punto final a un libro nuevo que se llamará así: El Cadejo¸ y que en ciento veinticinco páginas de verso y prosa, muestra los resultados de esa primera aproximación. Y creo que todavía puede crecer.

E.G.L.-- En “La lengua y las hermanas”,  celebra la existencia y la vida. ¿Cree que los poemas deben celebrar las cosas del mundo? ¿Para usted como poeta qué es la vida?

 E.B.- El poeta celebra cuando los misterios sagrados son respetados por su prójimo; y grita, denuesta, protesta, cuando dichos misterios son violados. Vida y muerte son dos rostros del mismo proceso. No olvidemos que la chispa vital surgió de la unión de moléculas de materia inanimada: carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno. Mientras vivimos, honremos los misterios y no olvidemos que antes de nosotros está la eternidad… pero también después.

E.G.L.- En poemas como "Invocación", "Los dones" o "El oro más pulido" nos transmite su idea sobre la poesía, sobre lo que es y sobre lo que no es. Partiendo de estos tres poemas suyos ¿podría definirme cuál es su concepción sobre la poesía y explicar qué siente al releer estos poemas?

E.B.- La poesía es la unión feliz de música, imagen y sentido con poder para producir emociones porque viene de una emoción. El poeta descubre en la realidad interna o externa algo que lo altera, que lo conmueve de tal modo que le parece digno de ser comunicado a sus hermanos. Entonces obliga al lenguaje a decir eso que le pasó y que no tenía palabras ya hechas para ser nombrado. Lucha contra el lenguaje y lo derrota. El lenguaje, entonces, se levanta de su derrota y se yergue triunfador: con más poder para comunicar, para hacer que se establezca la comunión entre dos espíritus: el del creador del poema y el del lector del mismo. No por otra razón el libro donde vienen los tres poemas citados en tu pregunta se llama Partes un verso a la mitad y sangra.

E.G.L.- La mujer en su poesía es muy importante, a ella dedica su "Canto en voz baja", ella es la mulata que lo visita en sueños en la postal de Guanabacoa,  es "La niña" de sus ojos  y la "Muchacha en Seaport village" a la que le brindó. ¿Qué importancia tiene para usted el amor y la mujer como fuente de poesía?

E.B.- Dios es mujer, dice el rumor entre los siglos. Lo dije antes en relación a Deméter. La mujer es uno de los tres rostros con que la Diosa suele revelárseme: Naturaleza, Mujer, Poesía. La naturaleza encarna en mujer y la Diosa sólo responde cuando es invocada con palabras de poeta.

- Muchas gracias por colaborar con El brazal de las letras.


            Un fuerte abrazo desde México y bienvenido quien quiera corresponderlo. 

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