domingo, 16 de noviembre de 2014

Pilar Adón- Escritora




Pilar Adón (1971) es una escritora y abogada y uno de las más valiosas autoras de relato, ha varios libros de poemas. Es autora de los libros de relatos El mes más cruel y Viajes inocentes, de las novelas Las hijas de Sara y El hombre de espaldas, y de los poemarios Mente animalLa hija del cazador. En la actualidad es traductora del inglés y trabaja en el sector editorial. Se puede saber más sobre ella en su web: www.pilaradon.com


Enrique Gambín López-¿Cómo te defines?

Pilar Adón- Se me puede ocurrir una definición desde el punto de vista profesional, pero no creo que fuera muy efectiva o, al menos, duradera porque hoy mismo, ahora, mientras te respondo, te diría que soy una escritora encerrada en su casa del campo y, en cambio, mañana te diría que soy una editora en el centro de Madrid. Y luego está la perspectiva familiar y la personal… No te podría dar una definición breve, global y real. Aunque, en cierto modo, ya lo he hecho.


E.G.L.- Un actor/actriz:

P.A.- Me gusta la cara de Tilda Swinton, el carisma de Katharine Hepburn y el buen hacer de Meryl Streep.



E.G.L.- El último libro que has leído:

P.A.- Walden, de Henry David Thoreau



E.G.L.- Un escritor:

P.A.- Iris Murdoch



E.G.L.- ¿Qué te llevó al mundo de la escritura?

P.A.- Nunca he querido tener que trabajar con nadie ni depender de nadie en mi trabajo. Cuando me planteé de pequeña qué quería hacer en la vida, decidí que sería fotógrafa, intérprete de piano o escritora. Eran actividades que (creía yo) no requerían de los demás para su ejecución. Lo que tenía más a mano por entonces era papel y boli, así que empecé a escribir. Durante unos años también me dediqué a la fotografía, pero es muy incómodo cargar con los objetivos y el trípode. El instrumental necesario para escribir es mucho más básico. Y luego estaban las imágenes de los autores que me sedujeron desde el principio como Djuna Barnes o Virginia Woolf. Esto es el origen más básico. Luego está la pasión por la literatura, pero eso es algo que me parece obvio. Para escribir hay que adorar la literatura. De lo contrario, lo dejaríamos al primer intento.



E.G.L.- Eres poeta y narradora. ¿Qué género cultivas más como escritora y como lectora?

P.A.- La narración.



E.G.L.- ¿En qué momentos o situaciones te inspiras para escribir?

No hay muchas cosas que me inspiren en la actualidad. Mi trabajo se basa en el trabajo. He comprobado que cuando escribo llevada por ese «singular y eficaz estímulo que hace producir espontáneamente y como sin esfuerzo», que es como el DRAE define la palabra inspiración, no suele gustarme el resultado. Así que no me dejo llevar mucho por ninguna euforia creativa. A veces veo una cara que me puede sugerir un rasgo de algún personaje. O me imagino en un lugar aislado, sin ruidos, en el que los vecinos más cercanos sean personas educadas y amables, y esa ensoñación tan ficticia puede ayudarme a plantear ambientes y escenas. Antes percibía claramente la inspiración al oír una canción nueva o al ver alguna película. Pero ya no me pasa. No sé si será algo transitorio.



E.G.L.- Parece que en la actualidad frente a los grandes novelones estamos redescubriendo el placer de un buen relato en unas cuantas páginas vivir una historia, hay muchos ejemplos en la historia de la literatura. ¿Crees que se debería de potenciar más este tipo de literatura?

P.A.- No creo que se deba potenciar nada. La palabra potenciar me hace pensar en organismos oficiales que desean apropiarse de lo que ya existe bajo el pretexto de querer hacerlo crecer, pero con la intención real de apoderarse de ello y desnaturalizarlo. Creo que cada uno ha de leer lo que quiera, novelones o microrrelatos. Y las editoriales, por su parte, han de hacer lo mismo: seguir el criterio del editor que invierte su dinero en publicar los libros que considera más deseables o disfrutables. Creo que en España el género del relato ya ha alcanzado el estatus que merecía gracias a editoriales como Páginas de Espuma o Menoscuarto, y ahora hay que mantenerse.



E.G.L.- ¿Crees que la crítica literaria actual hace justicia a los autores?

Un crítico literario ha de tener las herramientas y los conocimientos necesarios para saber enmarcar la obra de un autor en un espacio determinado y poder relacionarlo con otros autores, con sus fuentes, con su intención… Si trazáramos una línea histórica en la que los diversos puntos fueran los autores o sus obras, el crítico literario debería saber en qué punto estamos y de qué punto venimos. Tener una visión global de la historia de la literatura y del momento actual. Si un crítico cuenta con todo eso, es sincero, no se ve influenciado por las corrientes subterráneas del medio para el que escribe y no tiene rencillas de ningún tipo con el autor cuya obra critica, no veo qué motivo podría llevarle a no ser justo en su trabajo. Pero hemos de decir que lo que se hace hoy rara vez es crítica literaria. Lo que se hace es reseñística.



E.G.L.- De tu última obra de relatos El mes más cruel me llama la atención especialmente el relato "El fumigador". Un niño con deformidades enclaustrado en una casa, educado por una nodriza y al margen del mundo. Darío recuerda un poco, salvando las distancias, a Quasimodo. ¿En qué te inspiraste para realizar este relato? ¿Cómo describirías a Darío en una frase?

A veces establecemos relaciones personales de absoluta dependencia. Es lo que ocurre en “El fumigador”. En ningún momento se hace ver en el relato que Darío tenga ningún tipo de deformidad física real. Él cree lo que le dice su nodriza, que tanto le quiere y que tanto le ha cuidado y que a tantas cosas ha renunciado en la vida por él… Y así se lo hace saber a todas horas. En principio, es Darío quien depende de su nodriza para vivir, pero si escarbamos un poco, en seguida nos damos cuenta de que es ella quien no podría soportar que Darío la abandonara, y por eso le hace creer que si se fuera a cualquier otro lugar, lejos de ella, la gente huiría de su lado por esa condición monstruosa que ella le achaca, pero que perfectamente podría ser falsa. Una invención de la persona que más quiere a Darío en el mundo para que Darío no la abandone nunca. El amor funciona así a veces.

Darío, en una frase, es una víctima del amor dependiente. Su nodriza es una víctima de lo mismo.



E.G.L.- Llama la atención el cuidado de los espacios del relato. La casa de Darío es para él su universo, su vida, pero también su cárcel...

Sí. Mediante la ambientación literaria se describe en este relato cómo el lugar en que se vive, que se cuida, se embellece y se idolatra puede llegar a convertirse, como tú dices, en una cárcel. Nos han enseñado, sobre todo a las mujeres, que nuestra casa es nuestro nido. Una extensión de nosotras mismas: es el hogar, con todas las implicaciones que tiene la palabra hogar; una palabra que podríamos poner en mayúsculas y encaramar a un pedestal para celebrar a su alrededor ritos de adoración. Ahí, englobados en la palabra hogar, están la familia, la seguridad, el calor, el amor, la risa de los niños, la belleza de la vajilla nueva, la realización personal… Una mezcla demencial de lo espiritual y lo material que durante años nos ha vuelto locos. Volvería a la respuesta de la primera pregunta para decirte que lo mismo dentro de dos semanas pienso algo distinto, pero ahora mismo creo que una casa es el lugar donde uno se mete para refugiarse de las inclemencias del exterior. En el relato del que hablamos, para la nodriza de Darío, el hogar es el espacio en el que encerrar al ser del que tanto depende.



E.G.L.- Vivimos en una etapa particularmente difícil económica y socialmente. ¿crees que la literatura presta en la actualidad un servicio público, de una cierta catarsis en medio de todos los problemas?

La literatura presta un servicio personal de riqueza intelectual, de formación de criterio propio, de deleite máximo, de entretenimiento, de evasión, de diversión, de alejamiento de lo feo que nos imponen a todas horas, de incremento del capital mental, de ampliación del tiempo vivido y, en general, de dicha. Durante unos meses, hace años, participé en ciertas actividades de fomento de la lectura, pero ahora es algo que me parece absurdo. La gente puede leer porque sabe leer y porque tiene libros en todas las librerías y bibliotecas del país. Por tanto, se puede optar entre leer y no leer. Entre aprender y no. Entre disfrutar y no. Si se opta por el sí a nivel personal, se podría llegar a esa catarsis de la que tú hablas a nivel general.



E.G.L.- En la actualidad te dedicas a traducir obras del inglés. A veces traducir no sólo es una cuestión de lenguaje, también conlleva trasladar la idiosincrasia de ese país. ¿Qué te aporta traducir?

Riqueza lingüística, estilística y comunión con el oficio del autor cuya obra traduzco.


E.G.L.-  ¿Estás escribiendo alguna obra en la actualidad?

Una novela.


E.G.L.- Gracias.

Gracias a ti.

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