lunes, 1 de septiembre de 2014

Llorenç González- Actor

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Por María Salmerón Garrido
para El brazal de las letras
Llorenç González (1984) es especialmente recordado por su gran interpretación del papel de Andrés en Gran Hotel y también por su actuación en películas como El sexo de los ángeles. Se ha incorporado al reparto de la serie Velvet de Antena 3.
 
Una película:
“El tren de la vida” (Train de vie),  de Radu Mihaileanu
Un actor o actriz:
No soy de tener a un actor o actriz de referencia. Voy más al día a día. De los que más me han apasionado últimamente:
James Gandolfini / Michelle Fairley
Un libro:
“La historia interminable”
Una ciudad "de película":
Chicago
¿Cine español o internacional?
Ambos
¿Cómo y cuando decidió que quería ser actor?
A medida que voy creciendo y voy echando la vista atrás, de vez en cuando, me doy cuenta, que es algo que fue llegando como consecuencia de varias cosas. No puedo decir que tuviera claro desde pequeño que quería ser actor, pero jugaba mucho con los playmobils e inventaba historias y las interpretaba, pero para mi era un juego. Durante un tiempo, también me dedicaba a hacer mis programas de radio grabando en una cinta de casete, radiando partidos de futbol y emulando a los locutores que oía. Solo tenía ante mi, un papel con la alineación de los dos equipos y entonces tenía que ir inventando todo el partido y lo que iba sucediendo en él. Con algunos amigos y amigas alguna vez montábamos algún espectáculo en casa, haciendo playbacks, recitando algunos poemas, haciendo títeres, y se lo ofrecíamos a nuestros padres. De todos modos, yo lo vivía como un juego, no me planteaba que eso podría ser una profesión, pero está claro que ya marcaba una dirección. Cuando tenía 14 o 15 años, hice un proyecto de opera para alumnos de secundaria y estuvimos actuando durante una semana en el Mercat de les Flors. Allí fue, quizá, de las primeras veces que empecé a pensar en que podría dedicarme a esto de interpretar.  
Pertenece a una nueva generación de actores en un momento complicado para la industria cinematográfica ¿Ve con optimismo el futuro de la misma?
Creo que los momentos de crisis y de cambio, hay que vivirlos con una gran dosis de realidad pero también de optimismo. Hay que ser prácticos e imaginativos, y creo que mucha gente del sector lo está siendo y aparecen nuevas maneras, nuevos proyectos y mucha energía nueva y fresca. Cuestionar los modelos impuestos, es imprescindible para crecer y creo que hay talento, voluntad y compromiso en este país, para hacerlo.
El personaje que sin duda le ha dado fama es Andrés Alarcón en Gran Hotel, que por cierto, se merecía por fin un final feliz. ¿Echa de menos interpretar a este inocente y noble camarero convertido en heredero del Gran Hotel?
A decir verdad, no lo echo nada de menos. Andrés nació, creció, y de alguna manera murió, y el haber cerrado esa etapa, es el siguiente paso para abrir una nueva puerta a otra etapa. Y así es como vivimos. Abriendo y cerrando etapas constantemente. Es necesario que así sea para evolucionar.
Fue un inmenso placer convivir y aprender con Andrés Alarcón, durante dos años y tres temporadas de Gran Hotel, no solo en lo que se refiere a la ficción y al trabajo, sino también  en la vida real. Andrés tuvo su historia como personaje y yo (Llorenç) tuve la mía como persona; y ambas se enriquecían la una a la otra y crecían, y entraban en crisis, se estancaban y resurgían, más o menos en paralelo.
¿Qué tiene Llorenç de Andrés?
Esta son de aquellas preguntas que a mi no me gustan demasiado, porqué en realidad, Andrés lo tiene todo de mi, ya que soy yo quién lo interpreta y por lo tanto, soy la materia prima del personaje, y no solo eso; aunque parece obvio, Andrés tiene, hasta mi cara, mi cuerpo y mi voz, que no es poco.
Creo que todos los seres humanos lo tenemos todo, somos completos, pero por un montón de circunstancias y hechos, predominan en nosotros unas tendencias y un tipo de carácter que nos define. El reto para el actor, es descubrir todos los matices y hacer florecer aquellas tendencias o caracteres más escondidos según la descripción y el camino de cada personaje.
Quizá, la inocencia, un cierto grado de timidez y un carácter un tanto asustadizo es algo que yo conozco bien de primera mano. 
¿Qué ha significado ser hijo en la ficción de una actriz tan consagrada como es Concha Velasco?
Ha significado muchas cosas. Para empezar, el poder crear una relación preciosa entre madre e hijo, en la ficción, en la que se podía ver el amor, el respeto, el agradecimiento y también el dolor, el enfrentamiento de puntos de vista, “de” y  “hacia” una madre por parte de esta y su hijo. Ha significado trabajar con una gran actriz que después de años y años de carrera se comporta en un plató de televisión como la más profesional. Ha significado aprender mucho sobre este oficio al lado de alguien que domina el medio (el lenguaje de las cámaras, por decirlo de alguna manera) y por lo tanto lo enriquece. Ha significado, tener el placer de escuchar muchas anécdotas divertidas y no tan divertidas de alguien que ha viajado mucho de gira y ha pisado tantas veces un escenario, un plató de televisión o un set de rodaje. Y quizá, lo más interesante, es que ha significado el poder conocer a una persona de éxito, en la distancia corta.
 
Se acaba de anunciar su incorporación a una de las series de éxito del momento, Galerías Velvet ¿Qué espera de este nuevo proyecto en su vida o en su carrera como actor?
Velvet ha sido un regalo de la Productora Bambú, y como buen regalo, a medida que vas abriéndolo, vas descubriendo que hay dentro. Espero que esté lleno de oportunidades. Oportunidad de conocer a nuevas personas y compañeros de profesión, oportunidad de seguir creciendo como actor y como persona, oportunidad de hacer un buen trabajo, oportunidad de consolidarme en la profesión, oportunidad de experimentar y sobretodo de disfrutarlo y pasarlo muy bien. 
 
¿Tiene ilusión por repetir con la productora Bambú y con compañeras de reparto como Marta Hazas y Amaia Salamanca?
Seguro que va a ser curioso coincidir con ellas en la piel de otros personajes distintos a los de Gran Hotel. 
 
¿Le gustaría trabajar en más ocasiones hablando en catalán, como por ejemplo, en "El sexo de los ángeles"? ¿Hay alguna diferencia para usted actuar hablando en catalán y en castellano?
Tengo la suerte de trabajar mucho en catalán. Antes de trabajar en Madrid con Gran Hotel ya llevaba 4 o 5 años trabajando en teatro en catalán. Este invierno pasado estuve en el Teatre Nacional de Catalunya interpretando “Ocells i llops”, una obra de Josep Maria de Sagarra, junto a Carme Conesa y Nausicaa Bonin, entre otros.
Creo que la diferencia es bastante pequeña. Mi lengua paterna y materna, es el catalán, es la que llevo de serie y la que utilizo para comunicarme íntimamente con mis padres, mi hermano, familia y muchos amigos y amigas. Por lo tanto es la que más domino. Pero de la misma manera también domino el castellano, pues lo he escuchado y hablado toda la vida con los compañeros del barrio donde nací y con muchos amigos. Si que es cierto, de todos modos, que cuando me expreso en castellano de una manera coloquial, sin haber estudiado un guión hay veces que tengo que pararme un segundo a buscar las palabras adecuadas. Lo mejor del caso es la diversidad , la riqueza y el amor por estas dos lenguas y las demás. Soy actor, trabajo con la palabra, si no amo las lenguas y el lenguaje de cada una de ellas, apaga y vámonos.
 
¿Con qué directores del panorama actual le gustaría trabajar?
Ciertamente, me pasa como con los actores y actrices de referencia. No tengo una preferencia clara de con quién querría trabajar. Además el mundo del cine es quizá, en el que me queda más camino de investigación por hacer. Una vez más la diversidad es un punto muy positivo en eso.
Si es cierto, que el trabajar más de una vez con un director o directora también ayuda a crear un universo y un lenguaje más cercano y comprometido. Es lo que a mi me ocurre, por ejemplo, con Carme Portaceli, directora de teatro, con la qué acabo de hacer mi sexta obra con ella. Eso crea una comunicación, una compenetración y una complicidad y un mundo poético similar que solo se consigue de esa manera, repitiendo y creciendo juntos en cada uno de los montajes.
 
¿Se siente cómodo de la misma manera en teatro, cine y televisión? ¿O tiene alguna preferencia?
Para mi la preferencia principal, es la interpretación, sea en el medio que sea. Ahora bien, en los siete u ocho años que llevo dedicándome profesionalmente al oficio de actor, he tenido la suerte de haber probado los tres medios. El que más, sin duda, el teatro, seguido de la televisión y el cine. En cada uno de ellos encuentro matices y herramientas interesantísimas para la interpretación pero no puedo negar que el teatro me transporta a las raíces, a la artesanía del oficio de actor, al intercambio más intenso y comprometido entre actor y espectador que es algo que la televisión y el cine no permiten porque siempre necesitan una pantalla de por medio. 
 
¿Es aficionado a alguna serie española o internacional del momento?
Últimamente estoy viendo “Galerías Velvet” evidentemente, para ponerme al día de cual será el punto de partida de la segunda temporada.
Estoy empezando la cuarta temporada de “The Sopranos”, he seguido los episodios de “Juego de Tronos” de esta última temporada al ritmo que iban saliendo y hace unos meses terminé de devorar “Breaking Bad”. Esta claro que las series son un género con muchas posibilidades y con mucho recorrido y evolución.
Ha hablado en varias ocasiones de su gran afición a la música, ¿veremos pronto a Llorenç González abriéndose paso en el terreno musical?
¡Más que afición! Desde pequeño estudié solfeo, piano y clarinete y cursé en el Institut del Teatre de Barcelona la especialidad de teatro musical. También toco la guitarra y me paso parte del día cantando. Espero y deseo alguna vez poder formar parte de algún espectáculo musical y si no, interpretar a un personaje que sea músico o cantante.

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