sábado, 26 de octubre de 2013

Agustín Cerezales Laforet- Escritor



Agustín Cerezales Laforet (Madrid, 1957), hijo de la gran autora Carmen Laforet, es considerado uno de los más importantes autores españoles de relato breve con obras como Perros verdes. Entre sus obras también encontramos novelas como Mi viajera o La paciencia de Juliette.

Enrique Gambín López - ¿Cómo se define?
Agustín Cerezales Laforet - Prefiero no definirme, nunca me reconozco en el espejo, pero si hay que hacerlo, diría que soy un gran dubitativo, que nunca sabe si esta vida se la está tomando demasiado a broma, o demasiado en serio.

E.G.L.- ¿Qué es la literatura para usted?
A.C.L.- El pan nuestro de cada día.

- El último libro que ha leído:
A.C.L.- "El diavolo predicatore nella città di Lucca", traducido por Diego Símini de un opúsculo anónimo español del XVIII.

E.G.L.- Un actor/actriz
A.C.L.- Buster Keaton.

E.G.L.- Es usted hijo de una de las grandes autoras de la literatura del siglo XX- Carmen Laforet. ¿En qué medida ha sido su maestra? ¿Cómo la definiría como autora en una frase?
A.C.L.- Su magisterio, la libertad. Como autora, creo sinceramente que es un pequeño -o grande- milagro de nuestras letras, un clásico cuya dicción, tan clara y tan fresca, no se marchita, y sigue y seguirá iluminando los rincones de nuestra conciencia.

E.G.L.- Su madre en una entrevista con Salvador Jiménez se refería al placer de escribir. ¿Usted disfruta más escribiendo o leyendo?
A.C.L.- Leyendo. Pero escribir es leer.

E.G.L.- Ahora está muy de moda la temática histórica muchos autores recurren a la Guerra Civil para enmarcar sus novelas, es un tema repetido en cine y hasta en televisión. ¿Cree que hay autores que piensan que un marco determinado favorecerá la publicación y venta de sus obras?
A.C.L.- Sin duda, pero no todos.

E.G.L.- Vivimos en un mundo dominado por lo comercial, todo lo que se vende tiene cabida. ¿Qué tipo de literatura tiene para usted más valor?
A.C.L.- La auténtica. Comercial o no comercial, con temas manidos o temas inéditos, experimental o formal... pero auténtica.

E.G.L.- Llama la atención la riqueza en recursos narrativos de su cuento Expediente en curso... ¿qué pretendió plasmar en este relato y qué significación encuentra en él?
A.C.L.- Me muevo por sensaciones o visiones, que me atraen, como un anzuelo, hacia una historia. No sabría dar más razones.

E.G.L.- La profesora Ana Luisa Baquero encuentra en este relato un cierto enlace con la tradición cuentística del siglo XIX, concretamente con la de Clarín. ¿Es acertada esta postura?
A.C.L.- Si ella lo ve así, es que dicho enlace existe. Y celebro que se haya ocupado de mí, porque es una estupenda lectora. Yo no tengo el punto de vista adecuado para dirimir la cuestión. En cualquier caso, a Clarín lo he descubierto muy tarde. Lo cual no quiere decir que no me haya influído. Muchas veces nos guía un autor que ni siquiera hemos leído.

E.G.L.- Siguiendo con este relato, que me llamó particularmente la atención. Creo que la juventud en este momento puede llegar a sentirse en su propio país como Don Basi en un país extranjero "hartos filosóficamente"...
A.C.L.- La juventud, y la madurez, y la senectud...  Todos hemos emigrado. España está deshabitada.

E.G.L.- ¿Cuál cree usted que es el primer paso que debería dar un escritor joven para darse a conocer en el complicado mundo de la literatura?
A.C.L.- Primero, escribir y escribir, y probar suerte con los editores. Y si a los editores nos los han matado a fuerza de ivas y de burricie institucional, pues no sé, quizá bloguear, o declamar en la calle. Y luego, si le place, pasearse con un paraguas rojo, como hizo Azorín...  O con una bufanda blanca, como Umbral.

E.G.L.- Gracias
A.C.L.- A usted por su amable interés.

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