martes, 15 de enero de 2013

Natalia Carbajosa- Poetisa



Natalia Carbajosa es una poetisa gaditana, doctora en Filología Inglesa por la Universidad de Salamanca y profesora de Lengua Inglesa en la Universidad Politécnica de Cartagena. De su obra poética podemos citar varios títulos como Desde una estrella enana o Pronóstico. También ha escrito algunas obras en prosa y traducciones, así como artículos en numerosas revistas.

Enrique Gambín López - ¿Cómo se define?

Natalia Carbajosa- Con una curiosidad intelectual notable, que a veces me lleva a dispersarme más de la cuenta.


E.G.L.- ¿Cómo definiría su poesía?

N.C.- Quizá por la respuesta anterior, muy cambiante, no tanto por las modas como por el deseo de experimentar. Y dentro de eso, atenta a lo incognoscible y a ratos a lo visionario, pero sin perder el vínculo con el suelo que se pisa.


E.G.L.- Su libro favorito

N.C.Cuando me hacen este tipo de preguntas, me quedo en blanco porque, ¿cómo elegir sólo uno? Te digo mejor algo que haya leído últimamente y que me haya gustado mucho. Me han encantado los Cuentos de invierno de Isak Dinesen, son bellísimos en su gelidez; y en poesía, todavía estoy conmocionada con los versos de Roberto Juarroz, por cierto brillantemente anotados por un autor de aquí, Diego Sánchez Aguilar.


E.G.L.- Un autor

N.C.Te digo lo mismo que antes, un descubrimiento no tan reciente pero sí recientemente recuperado: Isaac Bashevis Singer. Divertidísimo.



E.G.L.- Un actor/actriz


N.C.- Esta sí es fácil: Paul Newman.



E.G.L.- Una película

N.C.- Ser o no ser, de Lubitsch.



E.G.L.- Es filóloga inglesa y ha escrito un ensayo sobre el que es posiblemente el mejor dramaturgo de la literatura anglosajona Shakespeare. ¿Cree que este autor debería ser más conocido y estudiado en el mundo hispánico?

N.C.- En el mundo hispánico y en el mundo en general, diría yo. Los clásicos (Shakespeare, Homero, Cervantes) son siempre una apuesta segura, un equipaje vital. Y funcionan fenomenal, por ejemplo, con los niños, porque no tienen edad, son eternos.



E.G.L.- También ha escrito sobre Miguel Hernández... En estos tiempos de crisis y tribulaciones, ¿ cree que sería propicio que se escribiera más poesía social?

N.C.- No necesariamente. Que la poesía aporte conocimiento y belleza es el bien más social de todos, no podemos prescindir de ello y menos en tiempos de penuria. Miguel Hernández no sería el gran poeta que es si sólo se hubiera preocupado de lo social.



E.G.L.- ¿Ha escrito poesía en inglés? ¿Fluye igual la poesía en esa lengua?

N.C.- He escrito algún poema bilingüe, pero no en inglés de principio a fin. Leo más poesía en inglés que en español, eso sí. No es que la poesía fluya mejor o peor en una lengua o en otra sino que, como la poesía es en sí misma el reino de la extrañeza, el hecho de leerla, además, en una lengua que no es la tuya y donde por tanto las palabras están menos gastadas a tus propios oídos, le añade matices muy interesantes.



E.G.L.- El trabajo del poeta es arduo, pero el de un traductor es muy importante, pues un obra mal traducida puede perder toda su esencia. ¿Cómo afronta sus traducciones?

N.C.- Con mucho placer, porque para un poeta la traducción es un ejercicio de disciplina espléndido, y con mucha inseguridad también, por lo que apuntas: es importante el oficio y el respeto al texto fuente, pero hay un componente de intuición (cuándo ser más literal y cuándo más audaz, cuándo dar más peso al ritmo sobre el significado o viceversa) que es pura incertidumbre. A veces aciertas, y a veces, claramente no.


E.G.L.- ¿Cómo fueron sus comienzos en la literatura?

N.C.- Como los de todo escritor, comencé por el principio, es decir, por la lectura. A los siete años ya era una lectora voraz, y saboreaba el paseo sabatino a la biblioteca municipal infantil como lo más parecido a estar a punto de entrar en la cueva del tesoro. Muy pronto comprendí que el de los libros no era un mundo paralelo al real, sino una parte primordial de éste, llena de riqueza y aventura. En esos años también escribía, pero donde empecé a hacerlo, digamos, más conscientemente, fue en la universidad, en Salamanca, cuando formé parte de la revista de creación Parásito, en los primeros noventa.


E.G.L.- Ha escrito varios libros de poesía y algunos de narrativa... ¿En qué género se siente más cómoda? 

N.C.- En prosa sólo he escrito un libro de relatos, y también escribo diarios que no publico. Me siento más cómoda, sin duda, en poesía. Los estímulos que se me presentan para escribir casi siempre tienen la forma de un poema.


E.G.L.- Habla usted en su poema Ciudad nueva de "una doncella entregada a las galeras del asedio" cómo cree que podría ser rescatada....

N.C.- Buena pregunta… me la imagino saltando por el balcón para eludir el asedio del desahucio, los bancos, los mercados, ésa sería la imagen de sus galeras monstruosas… y ese su rescate: el suicidio.



E.G.L.- También habla de la ciudad "arrasada por la blanda suela del turista"... ¿nos preocupamos más de hacer publicitar nuestros monumentos históricos y naturales que de su conservación y buen estado?
N.C.- Hombre, no se puede decir que no nos preocupemos de su conservación, las intervenciones arqueológicas en Cartagena en esta última década han sido impresionantes. Lo que pretendo señalar en ese poema al que aludes, es que tales intervenciones están encaminadas sobre todo a atraer masivamente a turistas, es decir, a obtener un rendimiento económico antes que cultural, y esto hace que muchos lugares pierdan su “magia” inicial, porque entre hordas de turistas –y todos lo somos en alguna ocasión– no puede haber disfrute del monumento ni de nada: a partir de un cierto número, tantas personas estorbamos el conjunto.



E.G.L.- Tenemos, afortunadamente, muchas mujeres poetas en la actualidad como Dionisia García, María Teresa Cervantes o usted mismo. ¿Cree que ya se han abierto del todo las puertas de la publicación de poesía para la mujer o queda camino por recorrer?

N.C.- Queda, queda mucho por hacer. Publicar poesía hoy es relativamente fácil, me refiero a la que se publica en pequeñas editoriales independientes, de muy escasa tirada y limitada difusión y repercusión. Pero, ¿qué recorrido tienen esos libros, por lo menos los que merecerían tenerlo, si no hay detrás premios, distribuidoras, críticos y medios de comunicación que los avalen? Y aquí está, hasta cierto punto, el quid de la cuestión, porque esos cauces de reconocimiento externo siguen estando en su gran mayoría en manos de hombres, aun cuando a veces decidan encumbrar a una autora joven y convertirla, artificialmente incluso, en el nuevo rostro de la poesía femenina. Esto no lo digo yo, sino los propios poetas que se mueven en tales círculos: la poesía en España sigue teniendo, en sus foros de poder, un sesgo claramente masculino.


E.G.L.- Gracias

N.C.- Gracias a ti.

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