jueves, 15 de marzo de 2012

Marisa López Soria- Escritora

Marisa López Soria es una conocida escritora española (albaceteña de nacimiento; pero residente en Murcia) de literatura infantil y juvenil. Sus obras han sido traducidas al francés y al japonés, entre otros idiomas. 
-Un día para no olvidar: Los que cuando me despierto y abro los ojos tomo conciencia plena de ser y estar.
- Su libro favorito: El diccionario (el cofre de las palabras).
- Un autor: Cortazar o Boris Vian.
- Una película: Las de Kent Loach o Fassbinder
- Un actor o actriz: Los que encarnan a perdedores y antihéroes.
¿Cómo se define? Contradictoria, y por tanto humana.
Enrique Gambín López- ¿Qué es la literatura para usted?
Marisa López Soria- La literatura siempre es un regalo y una fiesta, venga de la lectura o de la escritura.
E.G.L.- ¿Cómo empezó en el mundo de la literatura?
M.L.S.- El mundo de la literatura  lo abordé el día que descubrí, oh, maravilla, que el código de las palabras podía ser descifrado y tenía un significado. Fue un proceso doloroso pero con una recompensa extraordinaria. Por eso, teniendo la oportunidad, procuro allanar el camino a los lectores con dificultades.
En el mundo de la escritura empecé tardíamente y sin apenas darme cuenta, más bien fue producto de la necesidad de expresar algo vital.
He vivido toda la vida rodeada de buena literatura: mi madre, Josefina Soria, poeta sin artificios, de las elegidas. Su aliento y el amor a las palabras que me inculcó los tengo. O mi maestra de la escuela primaria, una educadora muy inteligente, cayó en la cuenta de que la única zanahoria capaz de aquietarme o incitarme al trabajo era la recompensa de un libro. Con esos antecedentes no tiene mérito ser una gran lectora, lo que para empezar, desde mi punto de vista, es imprescindible para todo escritor que se precie.
Claro que en principio quise ser escritora de la literatura adulta y con mayúsculas, hasta que descubrí la importancia de las minúsculas. Todo fue un proceso en curvas y elipses, un transcurso muy personal, acorde con mi naturaleza rebelde.
También empecé en el mundo de la literatura porque mi circunstancia era estar rodeada de niños por trabajo, y había que estar sorda o ciega para no darse cuenta de que lo mejor lo tenía al dictado. Puedo asegurar que no hay mejores y más frescos fabuladores que niños y jóvenes. Desde entonces persigo esa suerte y estoy muy atenta a todo lo que me cuentan.
E.G.L.- ¿Cuál fue su inspiración para escribir novelas juveniles?
M.L.S.- Primero fueron los cuentos. El relato, el cuento, me fascina en su poética brevedad. Decir todo lo que cabe en una pequeña historia sin palabrería ni alardes literarios me atrapa mucho más que la novela. En ese sentido el cuento es un reto siempre de economía verbal y yo también me asiento en el principio de lo que no hace falta sobra.
El escritor maneja el lenguaje, trabaja con él, es su patrimonio, y tanto en la poesía como en el cuento, si se realiza con selecta maestría me parece de lo más complejo.
Insisto en la brevedad.
Las novelas juveniles llegaron a mi literatura después. Desde mi perspectiva lectora resulta más sencillo tirar del hilo de una historia para componer una novela de trupecientas páginas que realizar una buena poesía o conseguir un cuento redondo.
En cualquier caso, la novela no debería ser nunca excesiva, al menos a mí me aburre que me insistan en una idea, me la mastiquen, o que no me dejen aportar, adivinar y poner la parte que, como lectora, reivindico que me corresponde.
E.G.L.- ¿Podría describir el proceso que sigue para la creación de las mismas?
M.L.S.- El proceso de mi escritura tiene tres caminos.
El A. Tengo algo que me ronda y que tengo muy claro que me gustaría contar. Y lo cuento.
El B. Tengo algo que me ronda, aunque no tenga claro cómo contarlo. Entonces empiezo y la inspiración me viene trabajando. La sorpresa es que resulte exactamente lo que quería contar, y como por arte de magia mientras lo fui contando todo se pudo en orden.
El C. A resultas del A y el B en miscelánea.
Naturalmente esto que cuento es solo el primer impulso. En todos los casos, existe un paciente trabajo de revisión del texto, sea infantil, juvenil o de adultos.
E.G.L.- ¿Recuerda alguna anécdota que le diera pie a escribir alguna novela?
M.L.S.- El escritor está innegablemente unido a sus recuerdos, a su forma de ser, de ver el mundo y la vida, a las cosas que le suceden, que elige, y a las que conforman su personalidad, por tanto es extraño que la literatura no nazca de alguna anécdota, apetencia o afinidad personal.
E.G.L.- Ha tratado usted temas cuanto menos originales… En Se ofrece chico se nos presenta a un adolescente que se ofrece como canguro. ¿Qué destacaría de esta obra y como se le ocurrió escribirla?
Esta novela tiene el proceso de escritura mezclada. Tenía muy claro que quería hablar de la igualdad de géneros pero en un tono amable, y eso me movió a escribir “Se ofrece chico”. Comencé usando una voz narradora masculina, aunque enseguida otros protagonistas fueron pidiendo su propio lugar, que fui cediendo sin perder de vista el objetivo: que el lector- partiendo de la anécdota de que a un chaval se le suponga poco competente por razón de sexo para ser responsable en materias adjudicadas por nacimiento a la mujer- se planteara la injusticia de esa discriminación, y todavía diera una vuelta de tuerca al analizar otras acciones donde la que sale mal parada es la mujer, casi siempre por razón del lenguaje, aunque sean cuentos o sentencias de tradición oral dichas por una inocente anciana.
Todo es revisable en el lenguaje, y resulta evidente que todo avance no lleva implícito el progreso.
E.G.L.- Si tuviera que recomendar tres de sus novelas ¿cuáles serían?
Prefiero que lo haga el lector. Todos son mis hijos literarios, nacieron por una razón, no son fruto de una tarde vacía ni de modas al dictado editorial.
E.G.L.- ¿Y tres de otros autores?
M.L.S.- El diario de Anna Frank, siempre; es un libro iniciático y una certeza sobre la naturaleza poliédrica del ser humano.
Todo Rohal Dal
Todo Cortazar.
E.G.L.- ¿Qué opina del fenómeno que ha supuesto en el mundo juvenil la saga Harry Potter?
M.L.S.- Creo que ha animado mucho el sector editorial, a su sombra, y eso siempre es bueno.
No he ojeado más que el primero de los libros- me he vuelto muy selecta, lo reconozco- pero estoy segura de que en mi buena época habría caído en la saga como una mosca en la sopa.
E.G.L.- En la actualidad, están surgiendo nuevas formas de leer como los famosos e-books. ¿Piensa que peligra el formato impreso de los libros? ¿Cuál de los dos prefiere?
M.L.S.- Ya digo, no todo progreso es un avance. Por mí, viva la tecnología, aunque personalmente la dosifico bastante. Mis hijos me compraron el móvil a cocotones, y ahora no salgo sin él a ninguna parte. ¿E-books? Bienvenidos sean, especialmente en viajes con Ryanair, aunque de momento y hasta que se demuestre lo contrario, donde se ponga un libro para pasar las páginas chupando el dedo…
E.G.L.- ¿Está escribiendo algún libro en la actualidad? ¿De que trata?
M.L.S.- Siempre llevo varias cosas en danza, porque me gusta “dejar reposar la escritura” para revisarla con la perspectiva del tiempo, así que en estos momentos, entre taller y taller de Lectura y Escritura con niños y jóvenes, me recreo en un pequeño texto basado en un precioso relato taoísta. Le tengo mucha ilusión.
Por otro lado sigo escribiendo sobre Los Restos, los protagonistas de mi último libro sito en el murciano barrio de San Esteban, donde transcurría “El verano que nos comimos la luna”. Son personajes con los que me encuentro muy cómoda y me divierto, todavía les quedan cosas con las que sorprendernos.
E.G.L.- Gracias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario