lunes, 20 de febrero de 2012

Eloy Sánchez Rosillo- Poeta


Eloy Sánchez Rosillo (Murcia, 1948) es poeta y ejerce como profesor de Literatura en la Universidad de Murcia. Ha publicado ocho poemarios y un ensayo. Obtuvo en 1978 el premio Adonais por su libro Maneras de estar solo.
Enrique Gambín López- ¿Es usted antes poeta o profesor?
Eloy Sánchez Rosillo - El ser poeta (suponiendo que uno lo sea) es una fatalidad, un destino; el ser profesor es sólo una profesión (dignísima), pero únicamente eso. He tratado siempre de desempeñar mi profesión con honradez y de la mejor manera posible, pero a la poesía le he entregado mi vida entera, mis sueños e ilusiones (lo cual, si bien lo miramos, no tiene mucho mérito, pues la vocación se apodera de ti, te arrastra). Un destino es algo que se es; una profesión es sólo algo que se adquiere y se ejerce.
E.G.L.- ¿A qué edad comenzó a escribir?
E.S.R.- Las primeras tentativas serias, es decir, sabiendo ya que mi vocación irrenunciable era la de escribir poesía, ocurrieron cuando tenía yo 17 años, aunque antes (desde los 14) escribía de vez en cuando, sin ser plenamente consciente de lo que hacía ni saber que eso llegaría a ser esencial, central en mí.
E.G.L.- ¿Qué le impulsó a hacerlo?
E.S.R.- Supongo que mi afición tempranísima a la lectura, mi natural inclinación, mi carácter contemplativo y las particulares circunstancias y azares de mi vida. Y, si vamos a la ultimidad de las cosas, quiero creer que el que en realidad me impulsó a escribir fue mi destino.
E.G.L.- ¿Un poeta nace o se hace?
E.S.R.- Todo lo vivo y auténtico es anterior a uno mismo, tuvo un germen, un origen. El poeta nace con un talento innato para el arte que en su momento desarrollará. Pero para que sus facultades naturales fructifiquen es preciso que las circunstancias de su vida le lleven hacia ese arte y no le impidan llevarlo a cabo, y que su voluntad y su ilusión de hacer eso y no otra cosa sean inquebrantables y colaboren con el talento específico que desde el principio estaba en él. Y esto que digo no solo ocurre en el caso del poeta o del artista en general, sino en cualquiera de las actividades posibles. Si un potencial futbolista genial, en lo que a su talento innato se refiere, no llega a ver nunca un balón ni alcanza a saber que ese juego existe, no será jamás el futbolista que podría haber sido, por más facultades congénitas que tenga.
E.G.L.- Recibió usted en el comienzo de su trayectoria el prestigioso premio Adonais por el poemario Maneras de estar solo. ¿Cuáles son las vivencias, ideas y sentimientos qué quería plasmar en esta obra?
E.S.R.- He escrito siempre mis libros sin ningún propósito, sin proyecto ni programa. Lo que he hecho es limitarme a escuchar lo que me iba llegando de no sé dónde, lo que creía oír. Es decir, que mis libros son como ellos han querido ser, no como yo los pensara o diseñara. He colaborado con ellos con ilusión y fe, pero nada más. Nunca he escrito un libro teniendo una idea previa de él. Es más, ni siquiera sabía si lo llegaría a escribir o no. Un libro de poemas siempre es un don, un regalo que al poeta se le otorga.
E.G.L.- ¿Si tuviera que elegir cinco de sus obras más representativas, cuáles serían?
E.S.R.- No es posible para mí contestarle a esta pregunta. He publicado ocho libros de poemas hasta la fecha y ahí están. Los libros (que son en realidad sólo una suma de poemas) no son lo verdaderamente representativo de cada poeta; en todo caso, el poeta se sentirá representado por tales o cuales poemas, pero no tanto por un libro entero. Además, elegir cinco libros míos representativos de entre los ocho que he publicado hasta la fecha sería casi elegirlo todo, es decir, un abuso.
E.G.L.- ¿Qué autores han influido más en sus obras?
E.S.R. - No tengo ni idea. Ojalá que los buenos, los más verdaderos. Y, por supuesto (y esto sí que lo sé), también la vida, la vida toda, todo lo que en la vida hay además de los autores y los libros.
E.G.L.- ¿Está escribiendo alguna obra ahora? ¿De qué trata?
E.S.R. - Sí, hay ya un nuevo libro bastante avanzado. Trata de la vida, como todos los que he escrito. Yo no tengo otro tema.
E.G.L.- ¿Con cuál de sus poemas se queda en este momento? ¿Puede recitar un fragmento?
E.S.R. - Me quedo, si acaso, con el último. El último, por un tiempo, siempre te hace creer que por fin has conseguido lo que querías (lo cual no deja de ser más que un espejismo). Pero como el último que he escrito está aún muy reciente, permíteme que no te lo apunte aquí; hay que dejar que reposen las cosas recién hechas. No me sé mis poemas de memoria más que cuando acabo de escribirlos; tantas son las vueltas que uno les da que al final se los aprende por entero. Pero los olvido enseguida. Yo creo que eso es lo que me permite escribir nuevos poemas. Si no me olvido de lo último, no puedo entrar en lo siguiente. Uno se olvida de un poema que ha escrito cuando éste deja de preocuparle, es decir, cuando lo da por terminado.
E.G.L.- ¿Qué significa para usted la literatura?
E.S.R - Depende de cómo entendamos ese término tan plural y ambiguo. Si se entiende rectamente, la literatura es una realidad hermosa y noble. Aunque tiene también acepciones muy negativas. No hay cosa que me espante más que el que alguien diga de mí que soy un "literato". Un literato no es más que alguien que ejerce una actividad, un oficio, con destreza y hasta con hermosura tal vez, pero nada más.
E.G.L.- ¿Y la poesía?
E.S.R. - No hay ninguna ambigüedad para mí en esta palabra. La poesía es la vida; no algo "como" la vida, sino la vida misma, sin ninguna diferenciación. El poeta que distinga entre poesía y vida debería quizá dedicarse a otra cosa, pues no es más que un "literato", un buen "profesional", en el mejor de los casos.
E.G.L.- ¿Cuáles son sus motivaciones habituales para escribir?
E.S.R - No tengo ni idea. Cada poema surge de manera distinta y única y porque sí, sin explicar sus motivaciones.
E.G.L.- ¿De qué trata en sus poemas?
E.S.R. - Ya le he dicho antes que mis poemas tratan de la vida. Eso me gusta pensar, al menos.
E.G.L.- ¿Cuáles son los rasgos fundamentales de un poeta?
E.S.R. - Su entrega total a lo que hace, su entusiasmo y su tesón.
E.G.L.- ¿Podría decirme cuatro autores actuales que admire en el panorama literario regional?
E.S.R. - No entiendo bien su pregunta, eso de "panorama literario regional" no sé cómo se come. El mundo es grande, e indivisible. Sería ofender a algunos espléndidos escritores que viven aquí el mencionarlos en ese contexto tan pequeño.
E.G.L.- Tres obras poéticas fundamentales para cualquier joven, adulto o anciano.
E.S.R. - Primero la Ilíada, después la Odisea y a continuación la Ilíada. Así no se equivoca uno.
E.G.L.- Consejos que usted daría a una persona que empiece en el mundo de la poesía.
E.S.R. - Ninguno. Ya se encargará la poesía de hacer con él lo que quiera y deba, si se trata de un poeta verdadero. Ahora bien, que se prepare el susodicho, porque se va a enterar de lo que vale un peine, el ser poeta no es un camino de rosas.
E.G.L.- Gracias.

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